Entre la curiosidad y el hacer solo queda el placer, y estos personajes lo saben muy bien: un chico, al rechazar, terminó descubriendo sus gustos, invitaciones peligrosas y de tanto placer que hasta las paredes oyen.
Entre la curiosidad y el hacer solo queda el placer, y estos personajes lo saben muy bien: un chico, al rechazar, terminó descubriendo sus gustos, invitaciones peligrosas y de tanto placer que hasta las paredes oyen.